Gestión de la infraestructura

Importancia de un plan de mantenimiento estratégico en la gestión de activos

¿Cuál es tu mayor preocupación en cuanto a incidencias operacionales? Si lo primero que se te ha pasado por la cabeza es “un fallo en la instalación eléctrica”, no estás solo. El equipamiento es el corazón de cada operación de negocio, y el más mínimo fallo puede afectar no sólo a procesos esenciales sino incluso poner en riesgo la integridad tanto de personas como de instalaciones.

Un pilar esencial en tu estrategia de gestión de activos debe ser un plan de mantenimiento de distribución eléctrica bien estructurado, lo que puede traducirse en un aumento increíble de la calidad de los resultados. Un buen plan de mantenimiento no solo revierte un ahorro de dinero, sino que también mejora la seguridad, asegura la continuidad del servicio y la minimización del tiempo de inactividad, aumenta la eficiencia energética, optimiza el rendimiento de activos en uso con tal de alargar su vida útil e impulsa la eficiencia de la gestión de activos.

Ingeniero actualizando un panel de control a través de dispositivos digitales

Uno de los puntos cruciales a la hora de diseñar un plan de mantenimiento recae en saber identificar, de cada activo, su criticidad, valor, capacidad de servicio, vida útil estimada y coste, dados el distinto mantenimiento y diferente importancia que puede tener cada instalación. Un ejemplo son los fallos de activos que no creen riesgos de seguridad, para los cuales un protocolo de run-to-failure puede ser el más práctico. En cambio, el fallo de un equipo crucial para operaciones, seguridad o continuidad del servicio requiere un plan más exhaustivo que garantice su fiabilidad.

El mantenimiento basado en la condición es una estrategia preventiva y basada en el diagnóstico, que ayuda a mantener el equipo en óptimas condiciones. Este tipo de procedimiento abarca aspectos del mantenimiento preventivo (como inspecciones regulares, mantenimiento de equipos o sustitución de partes), añadiendo pruebas, análisis y/o monitorización continua.

El uso de servicios de diagnóstico avanzado, ya sea in-situ (programado o bajo demanda) o continuo, proporciona una visión completa de cómo opera el equipamiento y cuál es su condición física. Los resultados de dichos servicios posibilitan la detección temprana de riesgos a través de la identificación de activos debilitados o defectuosos, lo cual permite a los operarios reparar o reemplazar los equipos en cuestión antes de que éstos causen una caída del servicio. A través de estos diagnósticos no solo se evitan caídas de servicio, sino que también se consiguen reducciones de costes gracias a la optimización de la gestión de componentes sueltos y calendarios de mantenimiento. El papel de los diagnósticos en la estrategia de mantenimiento sigue creciendo gracias a la incursión de análisis predictivos más avanzados, plataformas informáticas sofisticadas, y otros tipos de tecnología, aumentando y mejorando la información en tiempo real del rendimiento y las condiciones del equipo.

El mantenimiento inteligente basado en diagnósticos está revolucionando la gestión de activos, proporcionando a las empresas la capacidad de prevenir caídas de servicio gracias a la toma de decisiones más informadas y facilitando una mayor visibilidad del mantenimiento, a la vez que se ahorran costes, se protegen los activos y se aumenta la sostenibilidad económica.

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