Alimentación y bebidas

El poder de los datos en el sector alimentario

Persona haciendo una foto con su smartphone al plato de comida

Los consumidores buscan y comparan productos y usan las redes sociales para expresar sus gustos.

Internet ha cambiado los hábitos de consumo de los compradores. La gente está hiperconectada, es más exigente, crítica y analítica. Los consumidores buscan y comparan productos que cubran sus necesidades a la vez que les aportan algo diferente. Y, paralelamente, usan las redes sociales para expresar sus gustos, predilecciones, denunciar los problemas o debatir sobre las tendencias.

Este marco, protagonizado por constantes cambios, también está afectando a la distribución alimentaria. La compra tradicional de supermercado está poco a poco evolucionando hacia una compra virtual que actualmente ya representa un 9%, porcentaje que está creciendo de manera muy significativa cada año. El ahorro de tiempo y la facilidad de uso que la caracterizan está revolucionando el sector y mientras varias start-up ya están desarrollando el negocio, los grandes grupos de distribución comienzan a invertir.

En los países desarrollados cada vez gastamos más dinero en comer mejor y más sano. La tendencia es que los súper-alimentos puedan cubrir necesidades específicas de nuestra alimentación, así estudiando la microbiota de cada persona el consumidor podrá saber qué tipo de alimentos necesita y cuáles son los más adecuados en cada momento.

Por estos motivos, las fábricas también necesitan centrarse en el cliente y adaptar su cadena de valor para:

  • Conocer tendencias en los consumidores para crear nuevos productos más adaptados.
  • Diseñar líneas de fabricación flexibles que puedan adaptarse a la fabricación de varias gamas de producto.
  • Unir los sistemas de producción con la supply chain para disponer de un seguimiento continúo asegurando una trazabilidad completa.

Para conseguir este cambio se debe evolucionar pasando de la fabricación en masa al concepto de la personalización en masa. Esto es ya posible gracias a la tecnología que permite fabricar unidades personalizadas al mismo precio que las unidades de lotes completos. Para poder acometer esta transformación de producción en masa a producto personalizado es necesario que se unan estos tres factores:

Mixed race woman shopping with daughter in grocery store

La industria alimentaria debe adaptarse a las demandas de los consumidores

Información en tiempo real:

La información es una herramienta esencial para la toma de decisiones ya que basarse en datos reales y no en intuiciones o estimaciones aproximadas hace que se puedan llevar a cabo inversiones sin miedo al fracaso. Hoy la información se obtiene de las máquinas que se conectan entre sí y de los sensores que recogen datos de todo el proceso productivo. Todos esos datos son analizados por un software que reconfigura líneas de producción según el producto que se quiera fabricar, evita colapsos productivos, analiza dónde se producen las mermas de producto, cuantifica eficiencias de producción KPI’s y prevé paradas de producción auto-diagnosticando los activos y planificando mantenimientos de forma predictiva.

Eficiencia operativa:

Todas las personas deben involucrarse en este cambio de fabricación, la tecnología no sirve de nada si no viene acompañada de una eficaz metodología de trabajo. En este sentido, el Lean Manufacturing ayuda a estructurar un proceso productivo. La tecnología complementa ese método ayudando al operario a efectuar las tareas contando en tiempo real cada acción realizada para analizar si es la más eficiente. Por este motivo, el personal debe actualizar y adaptar su formación a las nuevas necesidades de producción y a los métodos de trabajo que estas traen consigo.

Reducción de costes energéticos:

Para fabricar de una forma flexible con series cortas o incluso individuales es esencial conocer el coste unitario de lo que se fabrica. Uno de los grandes costes a tener en cuenta es el energético. Se tiende a implementar soluciones que miden la energía usada por cada fase y proceso de fabricación, soluciones que ayudan a encontrar desperdicios energéticos y a poner medios para evitarlos, así como para contabilizar la cantidad de energía usada para la fabricación por unidad. Con esta medida se puede obtener uno de los datos que se deberán contemplar en cuanto a los futuros requerimientos en materia de sostenibilidad: etiquetar el producto según su huella de carbono.

 

Estas nuevas tecnologías ya son una realidad, pero la industria alimentaria aún tiene muchos procesos manuales que hace falta automatizar. Mientras muchos ven en las tecnologías que permiten una alta personalización una muy buena oportunidad para reducir costes y mejorar márgenes, otros ven una manera de crear nuevos nichos de mercado donde aparte de reducir costes, los denominados súper-alimentos les ayuden a liderar la transformación del modelo alimentario.


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